CHARLAS CON UN ARQUITECTO

Charlas con un arquitecto
“El alto edificio de oficinas considerado artísticamente”
(Louis H. Sullivan)
“El alto edificio de oficinas considerado artísticamente”
(Louis H. Sullivan)
Office of Mies van der Rohe: Illinois Center,
Chicago, 1967-70.
¿Cómo poder concebirlos dentro de los edificios arquitectónicos, dentro de lo artístico?
En la actualidad “los arquitectos se enfrentan cara a cara con algo nuevo; la evolución e integración de las condiciones sociales, ese especial agrupamiento de ellas, cuyo resultado es la demanda por la construcción de grandes edificios de oficinas.” “Un problema que debe tener solución”, la disyuntiva no se trata tanto por lo social ni por la cantidad o tamaño de estos edificios, sino más bien por su diseño específicamente, cómo puede llegar a pertenecer a lo artístico.
“Esta forma de construcción elevada ha surgido en respuesta a una necesidad, pues en ella un nuevo agrupamiento de condiciones sociales ha encontrado una habitación y un nombre”. En los tiempos modernos se hace cada vez más necesario construir en forma elevada los edificios de oficinas, ya que el precio de las tierras es más caro y las ciudades estás más atiborradas. Gracias a la tecnología, nuevas técnicas en la construcción, la invención de los ascensores, etc. hacen que estos “edificios elevados” sean cada vez más cómodos y seguros, por lo tanto se piensa en ellos como en una buena solución para construir en espacios reducidos.
Pensando en el edificio como en una obra “materialista”, donde sirve para hacer negocios, se señala que es “la obra conjunta del especulador, el ingeniero, y el constructor”. “¿Cómo proclamar desde las vertiginosas alturas de este tejado extraño, misterioso y moderno, el pacífico evangelio del sentimiento, de la belleza, el culto de una vida más elevada?
Cuando el arquitecto o la persona capaz de “conformar el edificio como en un sistema más directo y simple”, expresa su manera de pensar, se llega a algo “más sólido, lógico y coherente de las condiciones”, donde ahora existe sentido y se expresan sentimientos.
Ha habido algunos críticos que hablan sobre el por qué de estos diseños; por ejemplo, existen “unos teóricos que se basan en el misticismo del número tres” y lo aplican al edificio (base, fuste, capitel); los intelectuales señalan que “todo debe tener un principio, un medio y un final”. Otros tienen sus razones “en el reino vegetal”, citando el caso de una flor. Mientras que algunos piensan en el edificio “como en una sola unidad que se subdivide en tres partes”.
El autor expresa que estas opiniones no se relacionan con el punto vital del problema “la inconmovible filosofía del arte arquitectónico”. Por consiguiente, señala su tesis sobre la verdadera solución al dilema:
“Incesantemente la escencia de las cosas se conforma en la naturaleza de las cosas”; “la forma siempre sigue a la función, donde la función no cambia, la forma no cambia”. Y es así como el diseño del “alto edificio de oficinas” asume su lugar junto a los otros tipos arquitectónicos concebidos cuando la arquitectura, como ha sucedido una vez en muchos años, era un arte vital”. Es decir, la forma no debe ser porque sí, sino más bien debe ser por una razón, por algo “vital”.
Pienso que la evolución de las cosas en la sociedad y la sociedad misma, muchas veces influencia a algunos a construir cosas que no expresan nada, éstas obviamente no son consideradas artísticas, sin embargo, para los mismos, es una buena solución para los tiempos modernos en que hoy se vive. No todo lo moderno es por lo mismo arquitectura, se debe hacer diferencia entre la habilidad técnica y el pensamiento arquitectónico, ese pensar que nos lleva a conformar algo de acuerdo a la función y los actos que se realicen dentro de un espacio determinado, y que están sujetos a la voluntad no a una sensación visual. Eso de adornar edificios sin razón es decoración, no arquitectura, ya que no cumple ninguna función habitable para el hombre, éste también es un punto donde hacer diferencias.
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