APROPIACION DEL COMERCIO POR EL ESPACIO PÚBLICO, LA CALLE
Solemos escuchar por ahí… “ciudad amable y accesible”, pero realmente ¿qué tiene de amable o accesible la ciudad actual? ¿cómo hacer de nuestro habitar un lugar seguro y cómodo, que sea acorde con las expectativas de calidad buscadas en el mundo de hoy? Digamos que es una problemática en discusión, al igual que muchas otras, la cual sin duda algunas, como imagen de ciudad, debería poseer esta cualidad mencionada.
Para empezar, se deben abordar normas que regulen las problemáticas actuales, como es el caso del tránsito vehicular, políticas de viviendas, códigos de planificación urbanas y territoriales (entre otras) teniendo siempre presente la protección del patrimonio, sea éste tangible o intangible. Existe un caso puntual que atañe a los comerciantes, por consiguiente, al espacio público, ¿se puede regular el beneficio que reciben los implicados en este asunto? Por supuesto sin restarle privilegios a los propios habitantes, quienes son los usuarios.
La calidad del espacio es un factor que influye tanto en el habitar como en la conformación como espacio público, es una constante entre “comerciante y vecino”, quienes llevan a cabo la recuperación de la calle como valor simbólico de la ciudad, recuperan el espacio cotidiano. Se puede decir que existe algo recíproco en el mejoramiento del espacio público, es un respeto al cliente, a sus necesidades y gustos, como también un respeto al espacio.
“La identidad de barrio o avenida está unida a la imagen de la ciudad”
Surge la peligrosa idea de hacer más atractivo el comercio incorporando novedosos e innumerables carteles en las calles, tiendas, cielos, etc. Mostrándose a nuestros ojos como algo casi invasivo en el espacio público, deshaciendo toda buena intención por mejorar y darle calidad a lo construido.
Se necesita una autorregulación, normas y un cambio cultural profundo. Se deben buscar nuevas formas de expresión en el comercio, sin pasar a llevar el bien público y ajeno, manteniendo siempre una identidad como ciudad. Quizás, y en mejor de los casos tratar de reintegrar con el patrimonio aquello construido.
Para empezar, se deben abordar normas que regulen las problemáticas actuales, como es el caso del tránsito vehicular, políticas de viviendas, códigos de planificación urbanas y territoriales (entre otras) teniendo siempre presente la protección del patrimonio, sea éste tangible o intangible. Existe un caso puntual que atañe a los comerciantes, por consiguiente, al espacio público, ¿se puede regular el beneficio que reciben los implicados en este asunto? Por supuesto sin restarle privilegios a los propios habitantes, quienes son los usuarios.
La calidad del espacio es un factor que influye tanto en el habitar como en la conformación como espacio público, es una constante entre “comerciante y vecino”, quienes llevan a cabo la recuperación de la calle como valor simbólico de la ciudad, recuperan el espacio cotidiano. Se puede decir que existe algo recíproco en el mejoramiento del espacio público, es un respeto al cliente, a sus necesidades y gustos, como también un respeto al espacio.
“La identidad de barrio o avenida está unida a la imagen de la ciudad”
Surge la peligrosa idea de hacer más atractivo el comercio incorporando novedosos e innumerables carteles en las calles, tiendas, cielos, etc. Mostrándose a nuestros ojos como algo casi invasivo en el espacio público, deshaciendo toda buena intención por mejorar y darle calidad a lo construido.
Se necesita una autorregulación, normas y un cambio cultural profundo. Se deben buscar nuevas formas de expresión en el comercio, sin pasar a llevar el bien público y ajeno, manteniendo siempre una identidad como ciudad. Quizás, y en mejor de los casos tratar de reintegrar con el patrimonio aquello construido.

4 comments:
Tienes toda la razón, la cartelería comercial violenta con la estética de las fachadas de los edificios. Considero, crea un techo virtual que limita la vista y no deja apreciar las lindas fachada de esas clasicas casas antiguas que por lo general son las que encontramos en el centro de las ciudades, mutilando gravemente el entorno y la escencia de cada ciudad.
Los carteles del comercio minoritario pueden lograr una exquisita mezcla de buen gusto y delicadeza, ejemplo son los cafes, antiguos afiches de cartelera, todo por supuesto bien colocado y limpio, en cambio los macro afiches de grandes tiendas ensucian "per se", aunque sean limpios........incluso la foto que pusiste, si lo chilenos tuvieramos mejor gusto seria fantastica............lo que debemos sacar de Chile es el mal gusto, gente sucia, raperos, hiphoperos, reggeton y cuanta suciedad transgrede el mas minimo sentido del buen gusto
no me molestó para nada
kmo dije...simple curiosidad...je
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